Estoy en una pequeña sala con vistas hacia un pequeño puerto. Al otro lado del cristal hay unos ojos negros mirándome curiosamente. Yo también los miro, y me digo que es sorprendente tenerlos tan cerca. No, rectifico, me asombro de tenerlos tan lejos y sentirlos tan cerca.
No los conozco, no. Ni a esos ojos ni a quien los posee, pero me gustan.
Pongo una mano en el cristal y la otra mano se une a la mía. Pienso que se trata de un espejo y me retiro cuidadosamente, pero esa figura no lo hace. Vuelvo a mi silla intentando pensar claramente en lo que está sucediendo. Y me pregunto qué pensaría ella de esto. Seguramente sentiría curiosidad, sí, ella se quedaría observando, pero yo me resisto.
Me asusta como me siento, y me despisto pensando en otra cosa. Somos dos piezas de un puzzle que andan por separado, que aún no se han unido pero se conocen perfectamente, saben que ese es su destino y lo quieren. Es mi pieza preferida. Me cortaría los bordes, me abriría nuevos huecos si fuese necesario para encajar con ella. Somos como un paisaje desértico, con lo más gratificante y bello por dentro, aunque a simple vista parezcamos un dibujo inacabado de la superficie ártica. Es uno de mis apoyos fundamentales .Y sé que lo que escribo no es suficiente ni se corresponde a la perfección con lo que quiero expresar, pero sé que también lo sabe, y por eso le escribo, es lo único que puedo hacer para demostrarle mi aprecio. He encontrado a esa persona capaz de escucharme sin dejar de hablar, capaz de hacerme sentir especial sabiendo que somos muy parecidas, capaz de saber lo que pienso en determinado momento y callárselo solo para que yo se lo diga.
Miro de nuevo hacia la figura y leo en sus ojos lo que jamás podría ver en otra persona, lo que podría leer en los míos.
Entonces sonrío. Y sonríe. Deseo que se congele el tiempo e intento darle ese abrazo que tanto tiempo he deseado, pero el cristal me lo impide. Y le miro con ojos tristes, lo sé porque los suyos están igual. En ese instante me asaltan pensamientos negativos de todo tipo, pero luego pienso: ¿Acaso es más real al poder tocarla? ¿Acaso hay más amistad en ese detalle que en todo lo que sabe que significa para mí…? Y sus ojos me dicen que ni mil abrazos podrían compensar toda la complicidad que hay detrás de nuestras palabras. Palabras... ¿Sólo con palabras podría hacerle sentir lo mucho que se puede llegar a querer a alguien en tan poco tiempo, cuánto se le puede necesitar? No lo sé, pero hoy lo intento. Hoy digo lo que siento, sin pretensiones, sin juramentos, sin más razones que querer agradecerle haberme hecho sentir algo inexplicable, algo que por más que rebusque en mi mente no puedo expresar aquí. Ya que como dijo el zorro del principito, "lo esencial es invisible a los ojos".
Itchy
2 comentarios:
u.u ¿Por que nos empeñamos en elegir lo ideal?>.< si es que no aprendemos tenemos k darnos kuenta k el idealismo es subrealista*-*
Precioso, ya sabes mi opinión, pero lo escribo aquí y así relleno. Me encanta, me parece muy bonito :) eres genial!! me emocioné tanto al leerlo... bueno eso, mi emotividad toca a su fin. =D
Scratchy
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