Tengo ganas de matar.

Y sólo son las 9.

Adaptando a Becquer

De cuando Brahma creó el mundo y junto a Visnú y Siva puso en el mundo a los imperfectos e insignificantes humanos. Visnú pidió una noche para prepararles una poción con la que ya no querrían ser eliminados del mundo.


-¿Qué diantre les has dado a esos imbéciles, que ayer estaban todos mustios, cabizbajos y llenos de la conciencia de su pequeñez y hoy andan con la frente erguida, burlándose los unos de los otros, creyéndose cada uno cual un dios?

Visnú con mucha sorna, y dándole un golpecito en un hombro se inclinó al oído de Siva y le dijo en voz muy baja:

-Les he dado amor propio.